viernes, 10 de mayo de 2013

Alfredo Landa, descanse en paz

Ha fallecido Alfredo Landa, uno de los grandes actores que ha dado el cine español. Y no es grande porque se haya muerto, que nadie se equivoque: es grande porque fue capaz de interpretar al español medio y hacerlo bien, de forma creíble. 
Hoy todo el mundo lo recordará, seguramente, como el protagonista de "Los Santos Inocentes", y se destacará que ya fue secundario en películas como "El verdugo" (con el gran Pepe Isbert). Pero para mi Alfredo Landa es mucho más: quitando ese cine "para comer" que tuvo que hacer, porque era necesario, y además la sociedad necesitaba las risas de las comedias de Ozores y demás, nos dejó grandes, grandísimos papeles. 

Pienso en películas como "El Puente", donde hizo un papel sobresaliente; "El bosque animado" de José Luis Cuerda, por la que ganó el Goya al mejor actor protagonista (era apenas la II edición de los premios); "El rey del río" de Manuel Gutiérrez Aragón, donde... bueno, donde nada era lo que realmente parecía en esa familia, dejémoslo ahí, por si alguien no la ha visto.
Yo quiero recordarlo por dos actuaciones que, si bien no están consideradas como las más destacadas, me traen muy buenos recuerdos:
- La primera, la que hizo en 2003 en la película "La luz prodigiosa", de Miguel Hermoso, con esa excelente búsqueda de los orígenes de ese mendigo que encuentra en Granada, al que en su día salvó tras ser fusilado en la Guerra Civil, una maravilla que, quizá por ser "granaíno", me gusta especialmente.
- La segunda, la que hizo en la serie "Lleno por favor" que se emitió en Antena 3 por allá por 1993, donde interpretaba a Pepe, un nostálgico de un tiempo pasado que nos hizo reír en más de una ocasión con frases como "Yo solo creo en Dios, en Franco y en don Santiago Bernabeu".
Ha muerto un grande de la interpretación nacional. Y, como todos los muertos, desde hoy será muy bueno. Pero es que realmente lo era. Descanse en paz.

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