miércoles, 6 de noviembre de 2013

Manipulación mediática y el ministro Wert

Que sí, que estáis todos muy contentos porque finalmente el ministro Wert ha dado marcha atrás, y mantiene las becas Erasmus para quienes ya están fuera. Pero os la han colado y, además, enterita. Os lo habéis tragado del tirón. Y no es que no vaya a pagar su parte el ministerio de Educación para este año, que lo hará: es que ya ha conseguido que os parezca un triunfo vuestro que el año que viene ya no lo haga. Os la han colado. Nos la han colado.
Quizá es precisamente la libertad que me da hablar desde un blog que, seguramente, nadie más que yo y algún que otro amigo que vea el enlace lee, lo que me hace tener cierta libertad para expresar mi indignación, mi frustración. Vamos, que aunque yo nunca habría sido candidato a una Erasmus, me molesta sobremanera que se le quite la oportunidad a quienes pueden.
Nos venden la historia de que se van a reservar para quienes tienen una renta más baja, y un expediente más alto. Que no es que diga yo que eso no está bien, que quienes deben beneficiarse de ese tipo de becas son los que más falta le hace. Pero también me gustaría señalar que de Erasmus no se va quien no tiene condiciones económicas para irse. La beca es una ayuda, pero si el estudiante no tiene unas condiciones económicas mínimas, no puede acceder a ello, porque la beca es solo una beca, una ayuda. 
Aquí es donde hay que hablar del mito del "orgasmus", de las fiestas, borracheras míticas, etc. Y pensarán que la beca es para pagar eso. Pero no nos equivoquemos: esas cosas son las que ya hacen aquí, sin estar en otro país, quienes quieren hacerlas. O me van a decir que los botellódromos están vacíos, y que la gente sale por ahí un fin de semana y no bebe. Vamos, hombre. Que escudarse en eso es tirar balones fuera.
El Erasmus permite a los estudiantes esa "movilidad exterior" que tanto nos venden: conocer cómo funcionan en otros países, tanto en lo educativo como en lo cultural y lo social (algo que, por otra parte, cada día viene a ser más parecido a lo que hacemos aquí, fruto tal vez de la globalización), y poder exportar el modelo a nuestro país, o salir al exterior como salida laboral. Y no ayuda solo a estudiantes, también a profesores.
Aunque en España seguimos empecinados en que hay que certificarlo todo, este programa es imprescindible para la implantación del Espacio Superior de Educación -lo que, vulgarmente, conocemos con el nombre de "Plan Bolonia"-, puesto que, además de estimular la movilidad como ya he señalado, fomenta la cooperación transnacional en el sistema universitario (qué bonito me ha quedado), y mejora el reconocimiento académico de los estudios en toda la Unión Europea. Vamos, que ayuda precisamente a hacer lo que eran sus objetivos.
Se supone que, entre 2007 y 2013, se iban a destinar unos 7.000 millones de euros a los programas de movilidad exterior de estudiantes Comenius, Erasmus, Leonardo Da Vinci y Grundtvig. Confío en que haya sido así. En lo que a las Erasmus se refiere al menos, participan 31 países. En todos ellos, las diferentes administraciones son las que aportan el presupuesto necesario; vamos, que comparten el gasto. Nuestro Gobierno ha decidido hacer un cambio en esto y decir "Diego" donde dijo "digo", acabando de un plumazo con las ayudas -a partir del próximo curso, qué buenos son- salvo para "los más necesitados".
En resumen: que otra vez vuelvo a echar mano de Noam Chomsky y sus diez estrategias de manipulación mediática. Estrategia número dos: crear problemas, después ofrecer soluciones. Es la que se nos presenta como segunda opción, después de la más usada: la maniobra de distracción (pensemos, por poner solo un ejemplo, en Gibraltar). 
Estudiar en la Universidad ofrece fundamentos para hacer análisis críticos sobre lo que nos rodea, en todos los sentidos. Estudiar en otros países, salir, conocer otras culturas, ayuda a descubrir que el resto del mundo no es tan diferente al que estamos acostumbrados a ver, a pesar de sus rasgos definitorios concretos. Quitando las Erasmus, suprimiendo becas y, en definitiva, tomando medidas que van contra la educación en nuestra sociedad en general (salvo en determinados ámbitos privados en particular), lo que se consigue es un pueblo que lo aguante todo. Y al aplazar la aplicación de esta medida al próximo curso, nos la han colado. Pero bien. Bravo por usted, señor Wert; lo ha conseguido.
Fuente de la imagen: El Mundo (http://www.elmundo.es)

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