miércoles, 7 de mayo de 2014

Las elecciones y los datos positivos

No sé si se han enterado, pero dentro de unos días tenemos que ir a votar -o no- a las elecciones al Parlamento Europeo. Nuestros políticos se afanan en recordárnoslo, en que seamos conscientes de la importancia que tiene que votemos en estos comicios, puesto que las decisiones que se toman en Europa nos afectan directamente. Y llevan razón: nos afectan, y mucho.


- Nos afecta que un eurodiputado viaje de su país a Estrasburgo y vuelta en primera en lugar de viajar en clase turista, por muchos tratos privilegiados que firmen con las compañías aéreas.

- Nos afecta que, mientras bajan el sueldo a los trabajadores españoles, 'ajustes salariales' que los llaman (por mucho que algunos insistan en decir que el ajuste supone que, cuando las condiciones lo permitan, también habrá que subir sueldos, porque como los que deciden si las condiciones lo permiten son ellos...), se suban cada legislatura -o mandato- los suyos, aparte de los gastos que cobran y que casi ninguno de nosotros recibimos de nuestras empresas.

- Nos afecta el programa que cada partido lleva a estas elecciones, puesto que es una declaración de intenciones sobre lo que pretenden hacer, y en estas sí suelen redactarlo con lo que piensan llevar a cabo en caso de salir elegidos, puesto que los ciudadanos no les prestamos demasiada atención ni a estas elecciones ni a los programas (por otra parte, no solemos leerlos en ningunas elecciones, seamos realistas).

- Nos afecta quiénes son los candidatos de cada partido, puesto que hay que conocer su currículo para saber si realmente están preparados para desempeñar funciones de representación de los intereses de un país, y si tienen alguna relación con intereses de cualquier tipo que puedan prevalecer sobre los intereses comunes de cara a la toma de decisiones.

- Nos afecta que voten, por regla general, en bloque según el partido al que pertenecen, y no en conciencia según su criterio de lo que más le conviene a los países y, por extensión, a la Unión Europea.


- Nos afectan los criterios que sigan a la hora de escoger a qué se destina el dinero de la Unión.

- Nos afectan las políticas de empleo, de inmigración, las políticas culturales, las directivas, tratados, y todo lo que sale de Bruselas.

- Nos afecta que los responsables de determinadas áreas de actuación no conozcan a fondo las mismas, sino que se elijan por quiénes son los 'cargos' y 'carguillos' a los que se quiere dar salida en cada partido para 'colocarlos' en un buen puesto una vez que pierden el que vinieran desempeñando.

Y tantas otras cosas que serían muy largas de contar. El caso es que nos conviene ir a votar porque, si no lo hacemos, perdemos ese poder de decidir quiénes estarán, quiénes representarán a nuestro país en Europa y, por tanto, perdemos la posibilidad de decidir que los partidos que sean más afines a nuestro pensamiento estén en Europa. Y repito que todo esto empieza por leer y conocer los programas, para después exigir su cumplimiento.


El caso es que, por Ley, se quitó la posibilidad de inaugurar cosas en las semanas previas a las elecciones -un instrumento que era muy recurrente porque permitía hacer cosas buenas justo antes de que la gente vote y, así, 'focalizar' ese voto- y ahora se han buscado otra artimaña -otras artimañas- para la manipulación de los posibles votantes: la principal y que se puede ver más fácilmente es la presentación de resultados positivos para alentar el optimismo. Sí, seguro que lo habéis notado; de repente, todo va genial, al menos sobre el papel: exportamos más, bajan las cifras de desempleo, y como pillemos a nuestros políticos inspirados, mejoramos a Finlandia en el informe PISA y nuestras 'cacas' huelen a Chanel Nº 5. Así nos va.

A ver, que nadie me malinterprete; que yo me alegro de que baje el paro, me alegro de que mejoren las exportaciones, y todo eso, pero me parece que los triunfalismos con tantos millones de parados, con los desahucios, y con tantas cosas que van mal no son de recibo. Ni para éste ni para ningún gobierno. Que está muy bien que digamos 'lo guapos que somos y lo buenos que estamos', pero que sacando pecho no llegamos a ningún sitio. A veces pienso que lo que nos pasa es que somos más 'chulos' de lo que deberíamos, los españoles en general. Ojalá me equivoque, porque si llevo razón, somos 'chulos' sin motivos, o por motivos que no sirven para nada.

¿De qué podemos presumir, actualmente, en España? Pensemos... podemos presumir de nuestros deportistas de élite. Y es cierto. Pero al común de los mortales eso no nos da de comer, seamos realistas... si acaso, nos da alguna que otra alegría a la hora de desconectar de la realidad que nos rodea. También podemos presumir del buen tiempo que hace en España, de nuestras horas de sol. Eso está bien, porque es de las pocas bazas que tenemos para atraer el turismo y, con ello, que haya un nicho de empleo más o menos estable durante ciertas épocas, aparte de lo que conlleva sobre nuestro estado anímico, nuestro carácter, nuestra salud, etc. Y... ¿de qué más podemos presumir?

Vamos a seguir pensando, a lo 'Un, dos, tres': por veinticinco pesetas, cosas de las que podemos presumir actualmente en españa: 
- De nuestro aceite de oliva
- De nuestros productos agrícolas, pesqueros y ganaderos (generalicemos) de primerísima calidad
- De nuestro sistema sanitario
- De nuestro sistema de pensiones
- Del matrimonio entre personas del mismo sexo y otros avances hacia la tolerancia
- De nuestra industria cultural (otra gran generalización)
- De nuestro sistema educativo (sin pormenorizar, vamos a ponerlo así, genérico que, si no, no acabamos)
- ... campana y se acabó (nos falta tiempo/espacio para seguir, pero también puedes tocar la campana en el tema que prefieras de los que se mencionan)

Si tú no crees que es necesario escoger a políticos que gestionen bien lo que tenemos, y que luchen por que en Europa se trabaje de una forma que sea positiva para nuestra economía -no solo la macroeconomía, sino la microeconomía (el bolsillo de tu padre, de tu hermano, de tu hijo, de tu abuelo, el tuyo, el de tu primo,  el del tendero de al lado de tu casa, etc., para que me entiendas)-, no te estarás ganando el derecho a quejarte o a presumir de lo que, aquellos que lleguen a Europa, puedan hacer. En realidad está en nuestras manos elegir, solo tenemos que creernos nuestro propio poder y ejercerlo.


Votar a un partido político no es darle un cheque en blanco para que haga lo que quiera, no puede serlo: votar a un partido es prestarle tu confianza durante un tiempo determinado porque crees que es el que mejor gestionará no solo tus intereses, sino los de todos los que te rodean. Por tanto, llega el momento de 'remangarnos' y ponernos manos a la obra a conocer a fondo los programas de los partidos -de todos- que se presentan a las elecciones, y votar conforme a lo que leamos. Y, una vez que lleguen, los que escojamos o bien otros, eso no lo sabremos hasta que pasen las elecciones, exigirles que cumplan con sus promesas, que sean decentes, que trabajen bien, y que luchen por los intereses de nuestros países que, en definitiva, serán los de la Unión Europea.


Yo creo en la política, y quiero creer que los políticos, por regla general (salvo deshonrosas excepciones), son personas que trabajan por vocación de servicio público y no por interés. Eso sí, para que esto funcione, las listas de los partidos deberían ser abiertas, y deberíamos poder votar a los representantes individualmente, y no a las listas en bloque, siempre.

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