miércoles, 21 de enero de 2015

¿Nos vamos al Copa?

Esta noche, primero al 'Boogie Woogie' y luego al 'Copa'. ¿Quedamos en la 'Venus'? Primero nos vamos a 'La esquina te espero' a comer algo, luego al 'Vecchio' y al 'Fino' y cerramos 'La Reja'. Toni ha abierto el '101' en lo del Arti, ¿nos vemos allí? ¿Vamos este sábado a la 'Taxara'? Todos estos, y muchos más, eran locales abiertos en Huétor Tájar. Y que están cerrados, por cierto.
No voy a entrar en el tópico aquel, tan conocido y repetido, de que "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero sí es cierto que, en cuanto al ocio nocturno, no hay punto de comparación.


Antes, en Huétor Tájar, o en Loja, o allá donde quisieras salir, había multitud de locales para escoger a dónde ir según tu estilo, tus gustos, o lo que frecuentaban tus amigos -en Loja recuerdo el 'Mogambo', el 'Área', el 'Muelle', el 'Big Ben', el 'Tras Tres', el 'Impacto', el 'Coliseo', la 'Monstruo Disco', en verano el 'Madrugada' y el 'Mediterráneo',...-, algo que, por desgracia, hoy día no ocurre... al menos, no de la misma forma.


Y es que en 1999 -aunque en algunos sitios ya había comenzado algunos años antes- es cuando se populariza el denominado "botellón" en nuestra zona, hábito que aunque algunos insisten en decir que es un fenómeno social, no deja de ser una excusa para beber más de lo debido por un precio barato. Tendencia que, obviamente, no puede caer en los años de crisis, sino más bien aumentar (si hay menos dinero, mejor hacer botellón y emborracharnos barato aunque pasemos frío).

Bien es cierto que en la caída de los locales de ocio nocturno en los pueblos, que viven -como en todas partes- de la venta de bebidas espirituosas, para qué nos vamos a engañar, han influido otros factores, no solo el botellón: caída general de los ingresos familiares con el consiguiente recorte en dinero disponible para salir, más posibilidades de desplazarse a otros lugares como las capitales, medidas de gestión erróneas, apertura de locales que han sabido vender su imagen y hacerse de visita obligada, etc.


Ya nunca volverán aquellos tiempos en los que no nos íbamos a la capital para salir más que dos o tres veces al año, y el resto del tiempo nos quedábamos en nuestro pueblo; o quizás sí, quién sabe. El caso es que el mundo del ocio nocturno ha pasado de convertirse en un negocio bastante rentable a ser un negocio de subsistencia en los locales que aún permanecen abiertos. Desde aquí, un aplauso para esos valientes que quedan en nuestra comarca.

1 comentario:

  1. Cualquier tiempo pasado fue pretérito.
    Prefiero aquello, por supuesto.
    Se hacía negocio y había movimiento.
    La frase de que el botellón es un fenómeno sociológico o lo que sea, que sé que no es tuya, la dejo para limpiarme cuando me quede sin papel en el baño.
    Nosotros nos íbamos a tomar una copa con los amigos. Si podías, dos. Las estirabas un poco y luego para casa.
    Los nenes y nenas de ahora no se conforman con menos de una borrachera a la semana. Sino, no saben andar. Es todo ridículo, pero por supuesto, transforma el panorama.
    Con ese público no hay sitio para pequeños bares de copas, sino para grandes espacios de reunión, que van a darte garrafa y te van a clavar.
    Lo que se prima es ir donde esté toda la gente a la vez. Nada de esperas ni de buscar a los colegas por varios bares. Inmediatez.
    Y es lo por lo que los sitios pequeños que se mantienen con cuatro concas de amigos que se invitan a dos o tres rondas de cubatas, han muerto. Nosotros primábamos la calidad del ambiente sobre el volumen de alcohol y los nenes de ahora lo hacen al revés.
    Por eso se trajean para hartarse de ron o whisky entre coches, oliendo a orín.
    Saludos.

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